Remedios milagrosos

Hay ciertas curas que la medicina actual debería explotar más profundamente. Ahí va una:

¿Os habéis fijado lo que cura a un jugador de fútbol en el campo? El pitido del silbato de un árbitro. Se caen, se tocan la zona afectada, no se levantan, lloran, maldicen, parietan los dientes... El árbitro pita y... ¡voilà! Se alzan y no ha pasado nada.

Cuando vuelva al traumatólogo, pediré un silbato negro ;)

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