Anécdota

¡Hola a todos! Hacía tiempo que no escribía aquí. Me ha apetecido coger un extracto de un libro que leí tiempo ha. De su contenido apenas me acuerdo, pues fue fruto de un interés que tuve hace más de catorce años. La anécdota es más o menos así:

Nos la ha descrito Arístides Briand, varias veces primer ministro de Francia. En una tienda -dijo- entra un loco con un garrote en la mano; la emprende a bastonazo limpio con jarros, vasos y platos, y lo reduce todo a pedazos.

La gente se detiene, acude de todas partes, admira la proeza. Poco tiempo después entra en la tienda un viejecito con un bote de goma bajo el brazo; se quita el gabán, se pone los lentes, y con una paciencia de cartujo, comienza -en medio de aquel destrozo- a reparar los vasos rotos. ¡Tened por seguro que ninguno de los transeúntes se detendrá a mirarlo!


Cardenal Albino Luciani, de "Ilustrisimos señores" Vía Anécdotas y Poesías.

Comments

Endovelico said…
Interesante reflexión del amigo Briand. Aún me acuerdo de aquel pacto antibelicista que llevaron a cabo el susodicho con un americano apellidado Kellogg, si, ya se que nos recuerda a esos tazones cargados de chocokrispies, jeje. Un abrazo.

Popular posts from this blog

Las Cruzadas vistas por los árabes

Petición a la RAE

Frases del cazador de corazón negro