La Muerte de Superman


Bueno, ya tocaba. A principios de Enero mis amigos me hicieron un magnífico regalo: el Ómnibus que recopila todos los números de diversas revistas que narran la Muerte y posterior Resurreción del primer superhéroe de la Historia.

El volumen tiene más de 900 páginas y he tardado dos mesecitos en consumirlo. Y tiempo bien empleado. La obra es magna, suprema, emocionante. Aunque su origen es el mismo que el de otros grandes eventos del mundo del comic, recuperar un nivel decente de ventas; trata muchos temas interesantes.

Resulta loable el detalle que tienen los diferentes autores de explicar todo lo que un lector sin conocimiento, como era mi caso. Durante el largo relato van apareciendo personajes con cuentas pendientes con algunos protagonistas y si resulta un dato crítico para entender la trama, un par de viñetas te los explican claramente.

No quiero irme por las nubes, de modo que comentaré cosas de la obra que me han llamado poderosamente la atención por diversas razones.

Este hecho comiquero tiene una circunstancia muy peculiar. En 1992, la DC no pasaba por su mejor momento. Sus héroes emblemáticos no registraban las ventas de antaño, salvo quizás Batman, y uno de los más afectados era el mítico Superman. Estaba muriendo realmente. Los editores planearon entonces casi de casualidad la Muerte del mito, de modo que dispararían las ventas y les daría un oportunidad de actualizar al alter ego de Clark Kent, pues ése era el otro problema: Superman parecía desfasado. Digo "parecía" pues la realidad era otra. Superman encaja en el prototipo de superhéroes antiguos que eran perfectos, gente entregada que hacía el bien de forma desinteresada y fin vital. Sin embargo durante los años 80 surgió con asombrosa fuerza la figura del antiheroe, en el cual las personas con poderes estaban sujetos a sus pasiones, cometían errores, enloquecían, se volvían malvados... Superman no era así.

Resulta divertido, pues en una escena del cómic, un joven reniega de Superman y manifiesta su admiración por Guy Garner, un pendenciero lector de pornografía, ex Linterna Verde y que se lió a sopapos con el Hombre de Acero. Pero ese mismo joven, unas páginas después llorará desconsolado pidiendo ayuda a Superman porque sabe que realmente quién acudirá pase lo que pase. En la vida real pasó otro tanto. Casi nadie compraba comics de Superman pero la población puso el grito en el cielo: "¿Cómo podéis matar a ese símbolo?" "¡El primer superhéroe no puede desaparecer!"

Precisamente. Fue morir y, como en el cómic, los admiradores surgieron de las tinieblas de nuevo. Hoy seguimos teniendo varias publicaciones y las que le quedan, sin contar la próxima revisión cinematográfica.

En fin, es un simple apunte introductorio, pero sirve que me sirve para dar cuerpo a la lectura de este recopilatorio.

El resto, es una Historia. Las crisis posteriores, las fuerzas desencadenadas por la ausencia del Justiciero, la Resurrección y un montón de eventos más que atrapan al lector amateur y divierten al veterano. Es una obra que recomiendo encarecidamente. Dinero bien gastado, la verdad.

Otro día hablaré de algún otro aspecto de la historia, con sus connotaciones políticas y conflictos personales. Pero ahora mismo:

Gracias a los amigos que me lo regalaron.
Éste artículo va por vosotros.

Comments

nacho lillo said…
no hay de qué xé, pero gracias sobretodo a la sabia duendecilla que nos dio el chivatazo

desvanecerse es necesario para ver las cosas con más perspectiva si cabe

Popular posts from this blog

Petición a la RAE

Las Cruzadas vistas por los árabes

Frases del cazador de corazón negro