Lo contrario de la ignorancia

Los que me conocen personalmente, saben que "gozo" de un ansia tremenda de aprender cosas. Investigo sobre muchos temas, curioseo hasta niveles profundos, pero ello a veces representa un peligro en muchos aspectos.

Me viene a la cabeza aquella sentencia que más o menos dice: "los extremos son siempre malos". A algún lector le vendrá enseguida algún ejemplo, seguro, pero yo me centro en el Conocimiento, en la formación de la persona a lo largo de nuestra vida. A fin de cuentas, tratamos de "autoformarmos" con aquel saber que más nos interesa, especialmente en los hobbies.

¿Y este rollo para qué? He leído hace poco un artículo acerca de la sed de conocimiento y cita en un momento a Santo Tomás de Aquino, el cuál habló de cuatro modos por los cuales el afán de saber, que puede ser muy sano, se puede acabar convirtiendo en vicio o un desorden vital:
  1. Cuando alguien por el estudio menos útil se retrae del estudio de lo que le es necesario.
  2. Cuando uno se afana por aprender de quien no debe.
  3. Cuando se desea conocer la verdad sobre las criaturas sin ordenarlo a su verdadero fin, el conocimiento de Dios. 
  4. Aplicarse al conocimiento de la verdad “por encima de la capacidad de nuestro ingenio, lo cual da lugar a que los hombres caigan fácilmente en errores”. 
Me han parecido cuatro puntos tremendamente interesantes. Y si alguien que lea estas líneas, se anima a pensar, seguro que se le ocurren ejemplos. A mí me han venido unos cuantos, y no precisamente de terceros, sino de mí mismo. Suena un poco a intimidad, pero... no sé. Prefiero empezar por estudiarme a mi mismo. Un saludo.

El artículo de referencia y del cual he cogido las citas es éste.

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