Tuesday, September 13, 2011

El Fin de la Eternidad - Opinión

Hace ya tiempo que me leí este hito de la ciencia ficción. Hice una anotación en este mismo blog acerca de la visión que tienen del futuro los grandes autores del género, ese panteón que ha marcado a una generación como es el propio Asimov, Arthur C. Clarke o Philip Dick.

En este caso, es Asimov quien vuelve de nuevo a mis notas. Me prometí que haría un comentario de este singular título. El argumento es bastante original. Nos sumergimos en la empresa "Eternidad", la cual dispone de la tecnología necesaria para viajar en el tiempo. Aprovechando el invento tiene como principal objetivo el comercio entre épocas, pues algunos siglos de la Humanidad carecen de materias que rebosan en otros.

Los trabajadores de la empresa, como Andrew Harlan, son atemporales y se autodenominan los Eternos pues no viven en ninguna época, olvidan hasta su origen. A cambio, pueden explorar todas las posibilidades de la Humanidad a través de las épocas, además de gozar de una vida mucho más prolongada de lo normal. En cada época a la que viajan y deben permanecer, viven en el anonimato pero como ciudadanos de lujo. La carrera de Andrew dentro de Eternidad es casi meteórica, con las competencias y malas jugadas de cualquier otra empresa de la vida real, en donde va descubriendo nuevos aspectos de los viajeros del tiempo y nuevas actividades aparte del comienzo.

La novela no tira por el clásico efecto mariposa en el que un accidente cambia el futuro. Nada de eso. Los viajes en el tiempo son una excusa para hablar del hombre, de sus posibilidades y desarrollar del mismo modo una historia de intriga que alcanza cotas memorables. La imaginación de Asimov, su concepción moral del Ser Humano, la fe que tenía depositada en los progresos de la sociedad, se ven reflejados a través de las aventuras de Andrew e incluso se permite alguna consideración al hecho de si debemos ser "manejados" por una casta superior cuyo objetivo es la aceleración del progreso humano o  la mejora del bienestar.

No os creáis que es una novela espesa o compleja. Menos de 300 páginas que a mí me costaron apenas cinco días de leer. Engancha. Y cuando de forma suave pasa de las páginas en que nos describe la situación de los protagonistas a la intriga que pone a prueba la constancia de Andrew y sus compañeros, no puedes despegarte de las páginas hasta saber qué pasará o, simplemente, quién hace lo correcto y quién no.

En fin, una historia más que recomendable, más allá incluso de si os gusta o no la ciencia ficción. Para disfrutar del rato antes de dormir o en un viaje que se prolongue.

Seguro que puedo mejorar estos comentarios. Ya veré si otro día estoy más inspirado. ¡Un abrazo a todos!

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