Superman para siempre



Creo que no existe nadie de lo que llamamos civilización occidental que no sepa quién es Superman. El primer superhéroe de la historia. El prototipo sobre el que surgieron cientos más. Personalmente, desde crío recuerdo las series animadas, algún muñeco que movía los puños y las dos maravillosas primeras películas.

Podría enumerar mil detalles, pero hoy quería detenerme en la actualidad pues pienso que es un personaje que ha marcado parte de nuestra cultura, es un ladrillo más en ella.

Todos sabemos que casi nadie trabaja por amor al arte y las editoriales no son una excepción. DC Cómics, la casa que vio nacer al kryptoniano, no está a la altura de las épocas doradas del cómic. Algunos personajes han inflado las divisas de la editorial para gozo de muchos, pues las historias valían la pena, pero la satisfacción no era completa.

Así pues, hace unos meses, DC Cómics decidió reiniciar todas las lineas editoriales que tenía abiertas de superhéroes, lo que muchos conocemos como el Universo DC o DCU. Con ello, pretenden actualizar a la mayoría de personajes como Flash, Wonder Woman o Aquaman. Por otra parte, los últimos cómics de Superman habían caído en una espiral ridícula de historias y, afortunadamente, Batman y Linterna Verde han sabido mantener el tipo e innovar gracias a excelentes autores y dibujantes.


Nuevos trajes, nuevas historias, nuevos enemigos y, lo que me lleva a escribir este artículo, nuevas personalidades. 

Superman, desde su nacimiento, era el hombre perfecto, un justiciero que se dedica a defender el bien con todas sus energías, anteponiendo su propio bienestar si es necesarios, como una especie de mesías, a la vez que compasivo y evitando matar innecesariamente a sus enemigos. Sólo se conformaba con detenerlos. Ha sido el estandarte, la personificación de unos valores que a día de hoy parecen anticuados o poco emocionantes, como su absoluta integridad como persona.

Ya lo comenté a raíz de mi lectura de "La Muerte de Superman", el cual reflejaba la realidad de haberse quedado anclado en la antigüedad, a pesar de que la sociedad lo veía como un ejemplo a seguir. Lo identifico en cierto modo con el Ideal Artúrico, esos hombres y mujeres protagonistas de historias maravillosas llenas de virtudes, errores y arrepentimiento. Modelos que la gente ha mirado, más bien leído, como inspiración. Pero al igual que los Caballeros de la Mesa Redonda, Superman ha sido juzgado y sentenciado a recibir un lavado de cara bastante profundo en este nuevo reinicio.

He leído el primer número de esta nueva saga, Action Cómics #1 (2011), en inglés y ya detecto una actitud del personaje chula, sobresegura de sus poderes, con cierto aire de superioridad y una forma de cazar criminales que encaja más con un tipo duro como Batman. 

Recuerdo que en 1992, en un cómic en que salía un impostor de Superman, su actitud era un reflejo de los chulos de los años 90. Los padres de Superman, los Kent, miraban la televisión, seguros de que ése no era su hijo, pues ellos no lo habían educado así. Lo habían educado para ser generoso y bueno con sus poderes.

En este primer cómic no he visto el reflejo de esas viñetas que quedaron grabadas en mi. No sé cómo continuarán las historias de este nuevo Superman. Pero si el anticuado, el espectacular, el que inmortalizó el cine, el caballero de azul y capa roja no regresase, siempre tendré presente sus aventuras y su personalidad como uno de los grandes hitos de la literatura.

Ya os recomendaré algún ejemplo para disfrutar; "La Muerte de Superman" es una primera muestra. Un saludo a todos.

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