Un poco cada día

Hace días leí el post de un blog que sigo. El autor contaba su experiencia de una noche en la que una serie de problemas familiares le invitaban más a sentarse en cualquier otro lugar antes que en la pantalla en blanco y regalar otra anotación a sus lectores esa jornada. Se decía, y por mi parte con cierta razón, que a los lectores no les importaría un día sin noticias, que lo entenderían.

Pero no pudo hacerlo. Empezó a rezar, a meditar, a pensar; y decidió que debía continuar como hasta ese momento: Ni un día sin línea le susurró un amigo muy particular.

La verdad es que me sirvió de inspiración y me emocionó de una forma que entendemos los lectores habituales del blog. Yo no creo que pueda ser tan constante pues, a veces, los avatares de la vida no me permiten sentarme delante del ordenador, además de gustarme las historias largas de contar. Pero lo intentaré y no porque deba sino porque me gusta. Me gusta compartir mis impresiones sobre cómics, libros y películas. Sobre Historia y una docena de cosas más.

Este hilo de hoy se lo dedico a Don Enrique, porque cada mañana se sienta a escribir y se establece un diálogo agradable y sincero. ¡Por muchos años!

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